Circuncisión

Al nacer, la mayoría de los varones tienen un pedazo de piel que cubre, a veces parcialmente, el extremo del pene. La circuncisión consiste en cortar parte de esta piel terminal para que la punta del pene (glande) y la abertura de la uretra, por donde orina el bebé, estén en contacto con el aire.

 

Este procedimiento se practica en algunos hospitales de forma rutinaria pocos días después del nacimiento. Si la practica un médico con experiencia, se trata de una operación muy sencilla que sólo tarda unos minutos. En caso de haber complicaciones estas son mínimas, tales como moretones o dolor. El médico le administrará anestesia local al bebé para reducir el dolor que puede sentir durante el procedimiento. 

 

¿Se debe circuncidar al bebé?

            Si tuvo un varoncito tendrá que decidir si quiere que le hagan la circuncisión o no.  A menos que tengan la seguridad que van a tener una niña, conviene tomar esta decisión con anticipación en una consulta pediátrica prenatal, para no tener que debatir este asunto en medio de la fatiga y la emoción que siguen al parto.

            

La circuncisión se ha practicado como un rito religioso durante miles de años. En varios países se practica la circuncisión a muchos niños, pero generalmente se la hace más por motivos sociales que religiosos. Se la hace porque “se la han hecho a todos los hombres de la familia”, o porque no quieren que “el niño se sienta diferente al padre”.

 

Actualmente existe cierta controversia sobre si la circuncisión es recomendable desde el punto de vista médico. La información publicada recientemente sugiere que esta operación se asocia a beneficios médicos potenciales. Estudios recientes han permitido concluir que los bebés de sexo masculino que son circuncidados podrían ser menos propensos a las infecciones urinarias que los que no son operados. Asimismo, tienen un menor riesgo de sufrir cáncer de pene. Hacen falta más estudios para confirmar este hallazgo. 

            

Desde hace tiempo se sabe que el cáncer de pene, una condición muy rara, se da casi exclusivamente en hombres no circuncidados. Nuevos informes sugieren que el cáncer del cuello uterino es más frecuente en las mujeres cuyas parejas no fueron circuncidados. Hasta la fecha, estos estudios no son concluyentes, como tampoco los son algunos estudios recientes que relacionan la circuncisión con enfermedades de trasmisión sexual.

            

De cualquier manera, esta intervención tiene ciertos riesgos, tales como hemorragias e infecciones. Aunque hay evidencia clara que los bebés sienten dolor durante el procedimiento, existen métodos seguros y efectivos para disminuir el dolor, como la crema anestésica EMLA, el bloqueo de los nervios dorsales del pene y el bloqueo del aro subcutáneo. Si el niño es prematuro, nace con alguna enfermedad o tiene malformaciones congénitas o problemas sanguíneos, no debe ser circuncidado de inmediato. Esta operación sólo debe ser practicada en niños sanos y estables.

           

 La Academia Americana de Pediatría considera que la circuncisión tiene beneficios médicos potenciales y ventajas, así como ciertos riesgos y desventajas. La evidencia científica hasta la fecha no es suficiente para recomendar la circuncisión de manera rutinaria. Puesto que el procedimiento no es esencial para el bienestar del niño en ese momento, la Academia Americana de Pediatría recomienda que la decisión de practicar o no esta operación la tomen los padres del bebé en consulta con el Pediatra, tomando en cuenta lo que resulta mejor para el niño en términos médicos, religiosos, culturales y étnicos.

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now