Cuidado de los ojos

Su hijo depende de la información visual que va reuniendo para desarrollarse a lo largo de la infancia y la niñez. Si no ve bien, es posible que enfrente problemas de aprendizaje así como en su interacción con el mundo que le rodea. Por tal motivo, es importante detectar lo antes posible cualquier problema en la vista. Muchos de estos problemas se pueden corregir si se tratan oportunamente, pero con el paso del tiempo su tratamiento se torna mucho más difícil.


Al momento de nacer su hijo deberá de ser sometido a su primer examen de los ojos para detectar problemas que ya podrían estar presentes. A partir de ese momento, se le deberá examinar la vista en cada visita periódica al consultorio del Pediatra. Si en su familia hay antecedentes de enfermedades o anomalías significativas de los ojos, es posible que el Pediatra refiera su caso a un Oftalmólogo (médico especialista en ojos) para que le practique un examen inicial y, si es necesario, le haga  seguimientos periódicos.


Todo niño prematuro es evaluado para detectar  una afección que pone en peligro la vista llamada “retinopatía del prematuro”, que afecta particularmente a los bebés que han recibido oxígeno por un tiempo prolongado durante los primeros días de vida. Entre más prematuro sea el niño  y menos pese al nacer, mayor será el riesgo de contraer dicha afección. Aunque esta afección  no se puede prevenir aun cuando se cuente con un cuidado neonatal óptimo, en muchos casos se puede tratar con éxito si se detecta a tiempo. Todos los Neonatólogos están consientes del peligro que representa la retinopatía y orientan a los padres sobre la necesidad de hacerles evaluaciones oftalmológicas  a sus bebés. 

Los padres de niños prematuros también deben saber que sus hijos tienen una probabilidad mayor de padecer de astigmatismo, miopía y estrabismo, y por lo tanto, deberán ser evaluados periódicamente a lo largo de la niñez.

 

¿Cuánto ve un recién nacido?

 

Hasta hace poco se creía que su visión era muy escasa. Sin embargo, la información ahora disponible nos indica que, incluso las primeras semanas de vida, un bebé puede ver luces y formas, y es capaz de detectar el movimiento. La visión de lejos sigue siendo  muy borrosa, con una distancia focal, óptima de 8 a 15 pulgadas (20 a 38 cm), lo que equivale más o menos a la distancia que separa los ojos del bebé de los suyos mientras lo está amamantando o dándole el biberón.

 

Hasta que su bebé aprenda a utilizar los dos ojos simultáneamente, es posible que estos “deambulen” o se muevan al azar. Estos movimientos sin rumbo fijo deben ir disminuyendo hacia el segundo y tercer mes de vida. Alrededor de los tres meses de edad, el niño probablemente será capaz de enfocar los ojos en rostros y objetos cercanos y podrá seguir con la mirada la trayectoria de un objeto en movimiento. Para cuando tenga cuatro meses, el bebé deberá detectar con la vista los objetos cercanos, que quizás trate de tocar o agarrar. A los seis meses, podrá identificar y distinguir  visualmente diversos objetos.

 

Entre el primero y segundo año de edad la visión se desarrolla con rapidez, de tal modo que la agudeza visual  de un niño promedio de dos años es de aproximadamente 20/60. (Ve a 20 pies lo que un ojo maduro normal ve a 60 pies.) Entre los dos y tres años de edad, alcanzará una agudeza visual de aproximadamente 20/25 y entre los tres y los cuatro años su agudeza visual se equipará a la de los adultos (20/20).

 

Para cuando un niño tenga diez años, su sistema motor estará plenamente desarrollado. A esta altura, muchos problemas oculares y de la vista ya no se podrán revertir o corregir. Por tal motivo es tan importante la detección temprana de los problemas visuales, así como un chequeo de los ojos del bebé en cada visita periódica al pediatra.

 

Si durante estos chequeos el médico comprueba que la vista de su hijo se está desarrollando adecuadamente, no será necesario hacerle otro examen formal de visión sino hasta que el niño tenga tres o cuatro años. A esta edad, la mayoría de los niños son capaces de seguir instrucciones y describir lo que ven, por lo que las pruebas resultan mucho más confiables.

 

Es posible que el pediatra utilice la prueba visual de la E (en la que el niño indica hacia donde apuntan las “patas de la E”), u otra prueba similar, lo que le permitirá estimular la agudeza visual de su hijo en términos objetivos. Puesto que la agudeza visual deberá haber llegado  a 20/40, cualquier niño con una visión inferior a 20/40 deberá ser referido a un Oftalmólogo para determinar la causa de la deficiencia visual.

 

Como parte del examen ocular que le hará el Pediatra a su hijo, figura la detección de cualquier evidencia que refleje una afección ocular, así como una evaluación de la alineación de los ojos para cerciorarse de que funcionen conjuntamente.

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