Gases, hipo y regurgitaciones del bebé

GASES

Los bebés pequeños, naturalmente, se ponen inquietos y molestos si tragan aire al mamar. Aunque esto puede ocurrir tanto con los bebés amamantados como con los que toman el biberón, es más frecuente en el segundo caso.  Cuando esto le ocurra, es mejor que interrumpa la toma en lugar que el niño siga alimentándose  estando inquieto. En caso contrario, tragaría aún más aire, lo que aumentaría su sensación de malestar y podría llegar  a regurgitar.

 

Lo mejor es sacarle los gases frecuentemente, aun cuando no haya dado ninguna muestra de malestar.  Por el simple hecho de hacer una pausa y cambiarlo de posición, el niño empezará a tragar más despacio y, por lo tanto, disminuirá la cantidad de aire ingerido. Si le da el biberón, hágale eructar cada vez que ingiera entre 2 y 3 onzas (60 a 90 ml) de leche. Si le da el pecho, hágalo cada vez que cambie de seno. Algunos bebes que son amantados no tragan mucho aire y por lo tanto no es necesario sacarles los gases con tanta frecuencia.

¿COMO SACARLE LOS GASES A SU BEBÉ?

He  aquí  unas cuantas técnicas de eficacia comprobada. Después de experimentar un poco, sabrá que técnicas funcionan mejor con su bebé.

  1. Coloque el bebé en posición vertical, de tal modo que la cabeza del niño repose sobre su hombro. Sostenga la espalda  y la cabeza del pequeño con una mano y déle  unas palmaditas en la espalda con la otra.

  2. Siente al bebé en su regazo sosteniéndole el pecho y la cabeza con una mano y dándole palmaditas en la espalda con la otra.

  3. Coloque al bebé estirado boca abajo sobre su regazo. Sosténgale la cabeza de tal modo que le quede a un nivel más alto que el pecho y déle  palmaditas o hágale masajes en la espalda.

 

Si el niño sigue sin eructar después de varios minutos, siga alimentándolo y no se preocupe: ningún bebé erecta en todas las tomas. Cuando haya acabado, vuelva a hacerlo eructar en todas las tomas. Cuando haya acabado, vuelva a hacerlo  eructar y téngalo de 10 a 15 minutos en posición vertical para que no regurgite.

 

HIPO

 

La mayoría de de los bebés tienen hipo de vez en cuando. Esto suele ser más inquietante para los padres que para el propio niño. Pero si a su bebé le da hipo mientras se está alimentando, cámbielo de posición, intente hacerlo eructar o ayúdelo a relajarse. Espere a que se le vaya el hipo para reanudar la toma. Si el hipo no desaparece en cuestión de cinco a diez minutos, intente reanudar la toma tras un breve periodo. Esto suele detener el hipo.

 

Si a su hijo le da hipo con frecuencia, inténtele darle de comer cuando este calmado y antes de que este muy hambriento. Así reducirá la probabilidad de que le dé hipo durante las tomas.

REGURGITACIONES

Regurgitar es otra de las contantes de la infancia. A veces se debe a que el niño ha comido  más de lo que  permite su estómago;  a veces, se presenta  cuando se sacan los gases o cuando babea. Aunque puede ser un tanto fastidioso, no debe ser motivo de alarma. El hecho de regurgitar muy raramente ocasiona atragantamiento, tos, malestar o peligro para el niño, aun cuando ocurra mientras duerme.

Algunos bebés regurgitan más de otros, pero la mayoría dejan de hacerlo cuando comienzan a sentarse. Unos pocos siguen haciéndolo hasta que empiezan a andar o hasta que aprenden a beber en baso, e incluso algunos siguen haciéndolo durante el primer año.

 

Usted llegara a diferenciar con facilidad lo que es regurgitar y vomitar. Cuando un bebé regurgita, apenas parece darse cuenta. Vomitar, sin embargo, implica expulsar violentamente el alimento ingerido y suele asociarse a un malestar.

 

Generalmente los vómitos ocurren  poco después de las tomas e implican expulsar una cantidad mucho mayor de alimento. Si su hijo vomita regularmente  (una o más veces al día), consulte a su pediatra.

 

Aunque es prácticamente imposible evitar que un bebé regurgite, las siguientes recomendaciones le ayudaran a reducir la frecuencia de estos episodios y la cantidad de líquido regurgitado:

 

1. Convierta las tomas en una experiencia tranquila, relajada y placentera.

2. Evita interrupciones, ruidos repentinos, luces brillantes y cualquier otro tipo de distracciones mientras alimenta a su hijo.

3. si le da al biberón, sáquele los gases, por lo menos, cada tres a cinco minutos durante la toma.

4. no alimente a su hijo mientras está acostado.

5. coloque al bebé en una posición vertical por ejemplo, sentado en su sillita o en su coche inmediatamente después de cada toma.

6. no sacuda al bebé ni juegue vigorosamente con el después de darle de comer.

7. procure alimentarlo antes de que esté hambriento.

8. si le da el biberón, cerciórese de que el agujero de la mamadera no sea ni demasiado grande (lo que haría que la leche salga demasiado de prisa) ni demasiado pequeño (lo que, a demás de frustrar al niño, le aria tragar demasiado aire). Si el tamaño del agujero es el  adecuado, deberían caer sólo unas pocas gotas al invertir el biberón.

9. eleve la cabecera de la cuna (no use almohadas) y coloque al niño boca a arriba para dormir. Así, tendrá la cabeza más alta que el estomago y no se podrá atragantar ni ahogar en caso de que regurgite mientras duerme.

 

Ya se habrá dado cuenta de que alimentar a su hijo es uno de los retos más importantes  y, a menudo, desconcertantes que tienen que afrontar los padres. Las recomendaciones de esta sección se refieren a los lactantes en general. Recuerde que su hijo es único y que puede tener necesidades especiales.

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